miércoles, 19 de noviembre de 2008

El tiempo de la muerte

En resumen, creo que la muerte tiene dos definiciones. O más que definiciones, tiene dos formas de verla. Una es que es el final y la otra es que es un nuevo inicio.

Desde el punto de vista del final, creo que para todos los agnósticos es como un sinónimo de la nada, es dónde la vida termina, sin poder continuar. El dejar de ser, el desaparecer de este mundo y no volver a aparecer nunca más en él.

El nuevo inicio creo que es la separación del cuerpo y del alma. Que somos entes con un alma que es inmortal y que al momento de la muerte, encontramos la otra vida. La vida del más allá, la vida que se nos da en el cielo, Campos Eliseos o el Tártaro. Esta última opción da una esperanza, quizá hasta para algunos le termine dando un sentido a la vida. Un bien o un mal más allá del cuerpo de uno.

La muerte es tratada en muchos libros y el sentido de este Blog son las citas y por eso citaremos a la muerte.

Parece ser que para terminar de entender la vida muchos quiere entender primero la muerte, como si esto puede ser más sencillo. Por lo pronto nadie habla con los muertos, aunque hay varios que lo creen de corazón (Con esto no me refiero a hablar con los muertos, yo hablo con mi abuelo y bisabuelo, otras personas también, pero no responden de forma humana). Hay algunos que opinan diferente, por ejemplo:


La muerte no es un acontecimiento de la vida. No se vive la Muerte.

Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus.


Últimamente estuve viendo muchos documentales sobre la Segunda Guerra Mundial, analizando lo que hablaban los soldados sobre sus amigos muertos en el frente de batalla. En la serie “Band Of Brothers” el Teniente Speirs le decía a un soldado raso que para luchar, para ser un buen soldado, se tenía que dar cuenta que ya estaba muerto. Según los hechos de la historia, ninguno de los dos seres realmente murió en la guerra. Quizás esa era la forma en que el Teniente le daba moral a ese soldado raso que estaba muerto de miedo en su trinchera en Francia, luego de la toma de Caretan. El miedo del soldado era que estaba escuchando a unos metros a los soldados alemanes que se aprestaban a atacar, que eran los que podía traer la muerte para él y su compañía. Algo parecido dice Pavese:


Y no es un buen guerrero quien no teme la muerte.

Cesare Pavese, Diálogos con Leucó


La cita no es de todo mi agrado. Aunque supongo que se refiere a los guerreros míticos, como por ejemplo Aquiles, Odiseo o Eneas. Ya que es un hecho, casi todos los veteranos lo dicen, que todos tenían miedo a la muerte. Salvo que algunos pudieron sobrellevar esa carga, ese miedo a lo desconocido más que a nada (raro, la nada y la muerte). ¿Por qué hay que tenerle miedo a la muerte? Supongo que es miedo a lo desconocido, a lo que esta más allá de nuestro alcance. Pero si es así ¿No deberíamos tenerle miedo a la vida? Ya que la vida acarrea la muerte, una esta junto a la otra, es tan natural la una como la otra.


¿Por qué? Porque no podemos comprender la vida si no nos explicamos de alguna manera la muerte. (Idioma original, sí, capricho: Perché? ma perche non possiamo comprendere la vita, si in qualche modo non ci spieghiamo la morte.)

Pirandello, Il Fu Mattia Pascal


Bien, es lo desconocido. El fin. Un nuevo inicio. Todo termina. Pero también creamos el cuándo se termina. Desde los antiguos griegos conocemos el concepto de destino. Algunas personas creen que toda la vida esta marcada por un camino que seguimos. No estoy tan seguro de eso, pero muchas veces cuando vemos ciertos sucesos nos damos cuentas que puede ser casualidad eso que nos pasa o puede ser un destino. Son formas de ver la vida, que al final son formas de encontrar la muerte. El Capitán Lewis Nixon en la operación Market Garden estaba conversando sobre la situación del frente con un colega oficial. Estaba detrás de un jeep, parapetado, conversando (Si se quiere) sobre los que habían caído, cuando una bala le da en la cabeza. La bala no lo mata, ya que tenía puesto el casco, que le salvó la vida.


La muerte es destino.

Cesare Pavese, Diálogos con Leucó.


Al final de todo nos queda, que por lo menos, a los que estamos vivos, sabemos que tenemos un cierto control sobre nuestra vida. Destino, casualidad o coincidencia; la mayoría de nosotros creemos que en la vida tomamos nuestras propias decisiones. Correctas o incorrectas, buenas o no, pensamos que las tomamos. Nuestra vida, en general, son decisiones que a veces están disfrazadas de rutina, pero terminan siendo decisiones. Por eso vivimos en esperanza de encontrar amor, tener salud, poder crear una familia, escribir novelas o lo que fuese. Una de las cosas que sabemos que tiene la vida es esperanza.


No es lo mismo, (...), vivir que morir; la muerte es la nada, y a la vida queda la esperanza.

Euripides, Tragedias


Ahora si hay algo raro de este articulo es que todas las personas nombradas en este texto por su nombre, están muertas. Pero de alguna u otra forma alcanzaron la inmortalidad, llegaron a permanecer en el recuerdo de los vivos. Algunos más que otras, algunos nombrados en este textito yo sé los nombres por un programa de televisión, otros por leer sus textos. Pero de todos ellos algo nos queda, entonces ¿Están realmente muertos?

Sí. Están muertos pero son de los pocos que lograron ser recordados más allá de sus deudos, son los que no son anónimos como casi todo el resto. Por cada uno de estos autores hay miles, millones de personas sobre las cuales nadie recuerda nada de las que valía la pena saber algo. A veces, las historias más chiquitas de vida son mucho más interesante que las grandes historias. Quizá es más interesante la historia de un legionario que la del mismo César. Nadie lo sabe, pero el César tiene su sitio en la wikipedia y sus legionarios no.

Vida y muerte. Al final, terminan siendo dos misterios más.

Tal vez, esto no lo dije yo, pero lo he repetido algunas veces, es una buena forma de terminar este texto sin rumbo ni destino con otra cita del autor Tractatus. Cabe aclarar que se cuenta que él andaba por las trincheras con un fardo, y que ese fardo era el libro. Nacido en la batalla de la primera guerra mundial, quizá sus últimas palabras solo hablen de la naturaleza humana:


...De lo que no se puede hablar hay que callar.

Ludwig Wittgenstein. Tractatus logico-philosophicus.

5 comentarios:

Lucina dijo...

Es muy intereante tu escrito,
el hecho de hablar de la muerte da cuenta de que forma parte de nuestra vida.
Y termino con una frase tuya
"Vida y muerte. Al final, terminan siendo dos misterios más".
Gracias por tu visita a mi momento virtual, vuelve cuando gustes.
Saludos

Eclipse dijo...

yo no temo a la muerte... nada más temo al dolor. si relaciono a la muerte con dolor, ahi me entra el miedo... por lo demás, no me preocupa, vendrá cuando tenga que venir.
lee "La otra muerte", ya que estás con el tema..

besos
abrazos
planes de citas (no literarias)
saludos

G. dijo...

No pensé que iba a tener comentarios.

Eclipse: Esto lo escribí en Agosto o Julio, si no recuerdo mal.
Pero buscaré el libro igualmente, porque el tema me fascina.

Lucina: Gracias por la visita, espero que encuentres este espacio grato.

Yo odio este texto, creo.
No me parece lindo. Tal vez fue por el momento; no lo sé.

Julia dijo...

Buenas...

Cuántas cosas interesantes!

La muerte... comentario ñoño del día: los griegos, (ver Paideia, de Jaeger)utilizaban un concepto ,la areté, que sería algo así como la Virtud, es decir las características necesarias para generar la perfección del individuo. Hay muchas carácterísticas del areté del guerrero, el valor, la destreza, la mesura, etc, pero lo interesante es que la areté se completa con la muerte del guerrero en el campo de batalla. Sería como alcanzar su máximo límite... Acá la muerte es una concresión de un estado del Ser... Y después, al "otro lado" -que para ellos no era "cielo ni infierno", sino que iban todos para el mimo lugar-.

Sócrates no temía a la muerte, porque decía- en palabras de Platón, en su Apología de Sócrates- que, si la muerte es el fin, no debe temer porque cuando está vivo, la muerte obviamente no llegó, y cuando muera, ya va a estar muerto (cuack, pero es asi!), y en el caso de que existiera algo mas allá, él tenía su concuencia tranquila por haber cumplido sus designios... (no me acuerdo si eran los estoicos o los epicúreos -o ambos- los que plantearían una noción similar más adelante).

Dos visiones que comento porque me parecen interesantes...Acerca de la escatología, hay muchas cosas más, pero si tengo que hablar desde mi propia experiencia, no temo a mi muerte -salvo casos muy horribles-, pero sí la de mis seres queridos. Por mí, me iria yo primera.


Buenísimo Matías Pascale. Se muere como dos veces, no?


Acotación inconexa, la mía, pero bueno, hoy es lo que hay!


SAludete a lo rolete!

G. dijo...

Matías Pascal "muere" dos veces. Es una comedía, aunque en realidad muere una vez. Pero en los hechos "muere" dos veces.
No digo mucho más para no arruinar ese libro, con el que me reí con grandes carcajadas en largos pasajes.

Muy interesante Julia como siempre.
Gracias por los piropos.

Ayudame, era Platón, en boca de Socrates, el que decía que no podía temerle a la muerte porque como no se vivía la muerte, y no sabía qué era la muerte, no podía saber si era buena o mala.
Si es así, interesante.

La Apologia es un librito realmente interesante. Muy. Yo lo leí como tres veces.

Lo del "areté" me hizo recordar al concepto del honor Klingon (Sí, yo podría ser el más geek del universo, si pusiera mis esfuerzos en ello).
No lo conocía, lo voy a buscar y leer.
Me parece bastante Espartano. El concepto "griego" que nosotros tenemos de todos ellos me hace tanto ruido desde un tiempo.

Bueno... Eso.
Luego lo alargaré; supongo.