sábado, 16 de mayo de 2009

El lector/investigador.


Según la teoria del Iceberg, técnica narrativa usada por Ernest Hemingway en la primera y mejor parte de su carrera, hay que narrar algo pequeño de las acciones y dejar que todas las ideas que hacen al texto pase por debajo de la línea de flotación. Como dice Ricardo Piglia en “Crítica y Ficción” en la página 54 (Y Esto no lo dije yo): “(...) en Hemingway, para ellos la ficción consiste tanto en lo que se narra como en lo que se calla (...)”.  Las acciones trascurren y nosotros somos los testigos de esos sucesos, pero siempre hay algo que nosotros tenemos que trabajar para que eso tenga algún sentido.

Un análisis que se puede hacer con el cuento corto “The Killers” (publicado en el libro “Men Without Women” de 1927) sería que van a matar a alguien sin que nosotros sepamos el porqué. En este cuento un par de asesinos llamados Al y Max entran al Restaurante de Henry en el pueblo de Summit (Presumiblemente en el estado de Illinois, ya que en algún punto de la historia se nota que están cerca de Chicago) entran, comen y toman de rehenes a tres personajes que son George (El mesero), Sam (“El negro que cocina”*) y al famoso Nick Adams (Que estaba, al parecer, de paso en el restaurante). Los asesinos llegan a las cinco de la tarde (“El reloj marca las cinco y veinte”* y Adelanta veinte minutos”*) y esperan hasta las siete de la noche (“Max miró el espejo y el reloj. Las agujas marcaban las siete en punto, y luego las siete y cinco.”*) para que llegue el sueco Ole Anderson. Este personaje que llega siempre “A las seis en punto, ¿no?”* pero se dará que en el trascurso del relato que el sueco no irá a comer ese día por lo que los asesinos se irán, sin que nosotros realmente sepamos si realmente llevarán a cabo el asesintato. Una vez que estos se han ido, dejandolos con vida, Nick Adams irá a la pensión de Hirsch, donde todos saben que Anderson vive, y le avisará a este que lo iban a matar. Ole Anderson sabe que lo van a matar, se muestra indiferente a este hecho, tal vez porque está cansado de escapar, como desliza en algún punto del texto.  Él sabe lo qué ha hecho, mientras que nosotros y además los personajes (Salvo él mismo, Al y Max) no sabemos. Ahí se prefigura la punta del Iceberg, sabemos a quien van a matar, sabemos que él sabe que lo van a matar, sabemos quien, sabemos todo lo que va a pasar.  Todo lo que queda por debajo del mar, toda la masa y la explicación, todo eso es el porqué; que nunca se explicará.

Es un cuento sencillo,  corto. El método narrativo del escritor norteamericano es pulcro, donde predominan las conversaciones. El narrador participa poco con muy someras descripciones, pero consiguiendo que los lugares y las personas sean completamente imaginables. Esto, de hecho, es una de las grandes cualidades de Hemingway, ya que narrando poco consigue que el lector sepa realmente mucho sobre lugares y personajes. Por ejemplo así describe a los asesinos: “Vestía un sombrero de hongo y un sobretodo negro abrochado. Su cara era blanca y pequeña, sus labios angostos. Llevaba una bufanda de seda y guantes”* y “Aunque de cara no se parecían, vestían como gemelos. Ambos llevaban sobretodos demasiado ajustado para ellos.”*, con esto solamente el lector se forma una imagen de ambos asesinos sin que en todo el texto se den más detalles sobre ellos.

También el método narrativo de describir poco (o lo podriamos llamar método narrativo de casi-no-narrar) se pone de manifiesto en las mentalidades de los personajes. Nosotros conocemos a los personajes por lo que dicen o hacen, nunca por lo que piensan. Pero el decir y hacer es, en el caso de los personajes de Hemingway, el pensar.

La figura analizada es la omisión de ese por qué, siempre se analiza desde la teoria del Iceberg. Aunque aquí intentaré hacer algo diferente con ese por qué no descripto, para mí esa no-razon hace que el cuento sea en vez de un cuento arquetípico del genero negro americano, un cuento policial del tipo inglés investigativo (las dos grandes vertientes del cuento policial).

El por qué /la punta del iceberg/, lo que mueve la acción nunca nos es dicho, nunca es narrado. Tenemos una idea que puede ser algo relacionado al boxeo ya que el sueco es boxeador. También podemos pensar que el sueco fue boxeador. Podemos pensar que él no se tiró en el round que tenía que caer. O podemos pensar que él, de hecho, tiró a quien lo tenía que tirar. Aunque quizás que sea un boxeador  no tenga nada que ver con la historia,  podemos pensar que también puede haber pistas falsas entre todos los datos que se nos dan.  “Había sido boxeador peso pesado y la cama se quedaba chica.”* Eso nos dice el texto, de allí podemos intuir que fue boxeador; entonces, si fue boxeador por qué lo buscan para matarlo.  Otra vez el por qué,  esa negación de información.

En este policial negro (americano) lo más importante, lo que termina haciendo genial a este relato es el hecho que nada pasa. Un par de asesinos tomaron de rehén a unas personas en un restaurante a la espera que llegue el otro, y no llega.  Los asesinos no asesinan.  El que tiene que morir no muere. Sabemos todo esto porque uno de ellos era boca-suelta y dejó mucha más información que la que el otro quería que tengamos. El narrador no informa; es tan testigo nosotros.  Es más testigo que nosotros, porque nosotros tenemos que pensar el cuento.  Nosotros tenemos que dilucidar el cuento.  El lector tiene que investigar el cuento.

Lo único que falta para que este policial-negro sea de la otra categoría del genero, es un detective lógico que interprete y analice todas las pistas que se nos va dejando el relato. Siendo coherente con su somera forma de narrar hace que en esta narración asemejada al cuento policial  estilo negro, enmascare un policial clasico. El hecho que haya asesinos, intrigas y muerte (o la posibilidad de); no lo convierte del todo en un policial negro, sino que esconde el cuento. Dejando inconclusa una parte del relato, dejando sin nadie que investigue el cuento, deja coja la idea.  El investigador, la persona que recolecta información, la persona que tiene que descubrir qué pasa, quién lo quiere muerto, por qué lo quieren matar  es, de hecho, el lector. Y las pistas están en el texto, con toda esa (poca) información que se nos da

El lector es el que investiga todos los sucesos, es el testigo de todo lo que pasa y va analizando lo que sucede. Con la "Teoría del Iceberg" aplicada a este cuento policial negro lo que Hemingway logra es la conversión del cuento. Tenemos ante nosotros un relato de investigación donde el lector tiene que leer, investigar al cuento. El lector es el detective, el lector es el crítico.  Este método nos pide ser lector-macho y tratar de develar los misterios. El lector tiene que continuar su lectura más allá del texto, tiene que continuar la historia y llegar a entender, llegar al fin de la cuestión ya que los datos están allí y más allá.

La última frase del cuento es dicha por George (El mesero) que dice: “Mejor deja de pensar en ello”* y no se la dice a Nick Adams como esta narrado allí, es una forma de intentar que nosotros (el lector, el investigador) no pensemos más en los sucesos. Es una forma de hacer que el investigador, el lector, desista. George con esto nos insta a que dejemos la investigación para no llegar a las últimas consecuencias. Nick Adams, un testigo importante para todos nosotros, se va del pueblo.

El investigador, con este hecho, en ese momento al final del relato tiene que intentar que los asesinos (Al y Max) no maten a Ole Anderson. Tenemos que intentar descifrar el asunto, tenemos que encontrar el por qué, tenemos que ver mucho más allá de la punta del Iceberg.





* Esto no lo dije yo: pero todas las frases encomilladas y en cursiva son del mismo cuento.

Cuento Completo: Los Asesinos.

Ensayo de Mario Vargas Llosa sobre Hemingway: El Dato Escondido.

martes, 5 de mayo de 2009

Paranoia y conspiraciones.


En la literatura del norteamericano Thomas Pynchon podemos encontrar las más variadas conspiraciones de todo tipo. Por ejemplo en "La Subasta del Lote 49" un histórico correo privado (Thurn and Taxis y Trystero) que luchan en la Norteamérica del sesenta contra el monopolio del correo público, con todo un pasado en la historia de la oligarquía europea, con revoluciones, escisiones y demás vicisitudes. De hecho, la empresa Thurn and Taxis realmente existió, y esta es otra caracteristica de la literatura de Pynchon, mezclar hechos reales con hechos ficcticios. O podemos encontrar un protagonista que no tiene muchas ganas de hacer su trabajo de inteligencia en la segunda guerra mundial (El Arco Iris de la Gravedad) y se encuentra con que caen las bombas V2 en la última parte de la guerra sobre Londres, donde él trabaja. De pequeño ese mismo muchacho había caído en un experimento con un científico pavloviano (sí, perros y todo eso) que trabaja en ciertos estudios relativos a la bomba para los nazis o aliados, y ademas con un plástico experimental. Entonces este personaje anda por los últimos días de la segunda guerra mundial dando vueltas por la Europa devastada buscando respuestas que no tiene muchas ganas de encontrar tampoco. O podemos encontrar ex-hippies que trabajaban para el gobierno de los EEUU (Vineland) y en los reajustes de la administración de Ronald Reagan pierde su trabajo, un agente del FBI, que era su ex-amante, va en contra de ella y la busca para no sé sabe qué. Todo esto siempre tamizado con hechos históricos comprobables, muchas partes donde se abandona la prosa y se pasa al verso (En canciones sea de Rock o el genero de la época) y mucha dosis de sexo.
Normalmente hay un personaje que es el que carga con el peso de la búsqueda propiamente dicha y se va encontrando con otros personajes, casi siempre muy estrafalarios, que le van dando claves, a veces hasta despistan en la trama, para llegar al final de libro (no así al final de la conspiración paranoide). Estos personajes muchas veces tienen un gran peso propio y podemos escuchar largos párrafos (o capítulos enteros) de sus soliloquios sobre lo que los ha llevado hasta ese lugar. Estos personajes van y vienen como entes independientes de la historia, aparecen de repente en el primer capitulo y pueden estar desaparecidos hasta el final de la novela, donde sin mucha explicación aparecen. En este momento recuerdo que en “El Arco Iris de la Gravedad” había un grupo de argentinos en Suiza que estaban en Europa intentando robar un submarino, eran anarquistas y citaban como su inspiración ciertos pasajes del Martín Fierro donde según ellos se demostraba el anarquismo en Hernández, mucho más que en Bakunin. Estos aparecen en una parte del segundo capitulo y vuelven a reaparecer casi al final sin mucha parsimonia ni explicación.
Porque así van las cosas en las novelas de Pynchon. Los personajes aparecen y desaparecen, casi como en una emulación de la conspiración que siguen. Las cosas no son siempre lo que parecen y los datos siempre se van desdoblando y apareciendo de golpe. Hay tanta información, como personajes, que muchas veces es muy difícil seguirle el ritmo.
Thomas Pynchon es uno de los dos autores norteamericanos actuales que se me vienen a la cabeza de los que se sabe poco y nada. El otro caso es J.D. Salinger, el otro huraño; pero de este se conocen fotografías y hasta en una época no era un recluso, además su estetica y narrativa, nada tienen que ver con el autor que nos atañe. De Pynchon-persona, se sabe poco y nada. Se dice que hizo el servicio militar en la Armada de los EEUU, que estudió en la Universidad de Cornell (Que es mencionada varias veces en su libro “La Subasta del Lote 49”), que en esa universidad asistió a cursos con el escritor Navokov, que a su vez dice no recordarlo de sus clases. Además también se dice que trabajo para la Boeing. Es casi como si Pynchon pudiera ser un personaje escondido de su propia novela.
Cuando este autor decide ser un ente anónimo, es como que está participando de su propia novela conspirativa. Sus fanáticos tienen foros donde discuten sus argumentos y sus próximas novelas y se pasan datos sobre él. Pynchon decidió el anonimato y así se puede decir que el ente Pynchon-persona ha dejado paso al ente Pynchon-personaje. Es como si asistiéramos a la búsqueda de este autor en una de sus novelas, nosotros vamos por la vida encontrando pistas sobre él (Sus libros), con sus dislates paranoicos y los medios nos van informando cada tanto sobre alguna que otra actividad profesional de él. Entonces todo lo que sabemos de este Pynchon-persona puede realmente que sea sólo una creación del Pynchon-autor; todo lo que nos dice sobre su persona realmente es el Pynchon- personaje.
Así tenemos que todo puede ser ficción, todo lo que sabemos sobre este autor (Persona-Personaje) puede ser que sea falso, no conocemos más que unas fotos de cuando estaba en la marina de las EEUU y además sólo escuchamos su voz en un par de capítulos de The Simpsons. Es casi como una fabricación de su Pynchon-personaje. ¿Por parte de quién? Tal vez por el mismo Pynchon-persona, o quizá (así me gusta pensarlo a mí) por el Pynchon-Personaje. Aunque siempre en terminos de Pynchon-Autor.
Nosotros tenemos los libros donde sus principales protagonistas van detrás de algún misterio-conspiración, siempre con toques de humor y sexo bizarro. Y qué tal si este es su útlimo misterio conspirativo, el verdadero yo de Pynchon.
¿Qué nos queda? Sus novelas. Son las pistas que nos va dejando, donde no debe haber nada sobre su persona en ellas. Él es otra novela, la no-escrita por él; pero en su reclusión, en su escape de la vida pública ha creado un mito mucho más grande que el de cualquier otro autor actual. Él es otra parte de su ficción y una tan interesante como sus novelas. Es otra parte de la conspiración o la paranoia, porqué acaso no tiene sentido que un autor que escribe novelas que se basan mayormente en conspiraciones, situaciones paranoicas, fantasía; no de la cara.
El Pynchon-persona no existe, el Pynchon-personaje se mezcla con el Pynchon-autor; pero no nos consta que realmente un Pynchon exista. Por más que tengamos en sus manos sus pesadas novelas (El Arco iris de la Gravedad y Mason & Dixon tienen más de mil paginas cada una) podemos llegar a decir que esta persona realmente existe. Y de ser así cuales son nuestras confirmaciones a eso.
Sólo sabemos que existe un Pynchon-Personaje (Que incluye al Pynchon-autor) pero más allá de eso, no sabemos realmente nada. Y ya que estamos en esta onda, y como Esto no lo dije yo, vamos a seguir siendo paranoicos:

Proverbio para paranoicos 3: Si ellos logran que hagas las preguntas equivocadas, no tienen que preocuparse por las respuestas.
Thomas Pynchon – El arco iris de la Gravedad.




Obra de Thomas Pynchon publicada:
· V. (V.) 1963. Novela.
· La Subasta del Lote 49. (The Crying of lot 49; Leído) 1966. Novela.
· El Arco Iris de la Gravedad. (Gravity´s Rainbow; Leído) 1973. Novela.
· Lento Aprendizaje. (Slow Learner). 1984. Cuentos Cortos.
· Vineland. (Vineland; Leído). 1990. Novela.
· Mason & Dixon. (Mason & Dixon). 1997. Novela.
· Contra el día. (Against the day). 2006. Novela.